jueves, 26 de mayo de 2011

LA MUERTA QUE RESUCITÓ.

Esta historia de Moctezuma Xocoyotzin y su herma Papantzin , que fue esposa de Tlatelolco .

Papantzin era una joven muy bella y vivía en el palacio que le había dado su esposo .
Un día ella se enfermo de gravedad la atendieron los mejores médicos de pero eso no fue suficiente al poco tiempo ella murió.
AL funeral asintieron altas personas vestidas elegante mente tanto de Thenoschitlán como de Texcoco y de Tlatelolco, de donde era su esposo Moctezuma adorno el cadáver con plumas,joyas de oro y jadeé cuerpo de la princesa fue sepultado junto al lago donde ella acostumbraba bañarse rodeado de hermosos jardines .

Un día después del funeral paso una niña por ese tanque y vio ala princesa peinando su larga cabellera . de pronto la princesa llamo ala niña le dijo al oído que fuera corriendo a llamar ala esposa del mayordomo , la niña obedeció y contó lo sucedido al oír eso la mujer se desmayo .de la impresión

Papantzin le dijo ala niña que entonces llamara a su madre pero al llegar esta también se desmallo cuando las mujeres despertaron la princesa le contó que no estaba muerta .

Las dos mujeres contenta llamaron al mayordomo para que informaran a Moctezuma que su hermana no estaba muerta ,pero el mayor domo tenia miedo de que Moctezuma no le creyera y lo castigara .

Ya que tienes tanto miedo ve a Tlatelolco y di le al señor Netzahualpilli ; que venga a verme dijo la princesa el la obedeció y fue a avisarlé al esposo de la princesa pero este tan poco lo podía creer
entonces el acudió al palacio donde se encontraba la princesa al verla no podía creer y fue a avisarle a Moctezuma que tan poco lo creyó al acudir al palacio se sorprendió de verla y le pregunto que si era ella o una penumbra que aterreraba sus sentidos , ella le dijo soy llo tu hermana la que enterraste ayer en los jardines del palacio y estoy viva yo tengo un mensaje que tengo que revelarles cuando caí en el sueño eterno de la muerte tu be una visión me encontraba en un camino alado de muchos mas y a un lado pasaba un rió que llevaba un gran caudal de agua pensé cursarlo nadando en ese momento apareció un joven de unos 14o15 años de edad el joven tomo mis manos y me llevo por un sendero donde había agua ,se oían grito y quejidos salva me ,piedad ,piedad ,el me contaba que aun no era tiempo de que cruzara ese rió porque el dios creador tenia una una tarea para mi que regresara con los que mas la necesitaban y les diera el mensaje ellos y a su pueblo que iban a ser reconquistados por unos hombres de piel blanca como el papel de largas barbas que portaban banderas unos grandes cascos cuando termine guerra conocerás al dios y creador después de decir esto desapareció.

Moctezuma al regresar a su palacio escucho que los sirvientes contaban algo parecido a lo que había contado su hermana el quedo aterrerado por que su imperio iba a ser conquistado.

Los médicos trataron de calmar y después del acontecimiento Papantzin se volvió loca y paso el resto de sus días en su cuarto encerrada.

4 comentarios:

jazmin alejandra dijo...

Esta leyenda yo no la había escuchado pero solo escuchaba comentarios como, como una murta pude resucitar, o esa leyenda es pura fantasía, pero como yo no la había escuchado no sabía que decir si era fantasía, si se podía resucitar o no sé , pero hasta ahora que lo sé ya puedo dar mi comentario así que es muy padre

Nahuatlato dijo...

"LA PRINCESA PAPATZIN, HERMANA DE MOCTEZUMA, Y SU VISION (Papantzin o Papanizin en algunas fuentes). El Padre Francisco Javier Clavijero, Betancourt, Torquemada , Boturini y otros varios, cuentan la historia y el mensaje de la Princesa Papatzin, esposa del gobernador azteca de Tlatelolco. La historia llegó a Europa, y la tradición azteca la conserva, como suceso imperial en las pinturas de la época del último imperio. Papatzin, era una princesa, hermana de Moctezuma, que casó con el gobernador de Tlaltelolco. Murió el año 1509, y fue enterrada en una cueva subterránea, dentro del mismo jardín imperial, junto al estanque donde la princesa solía todos los días bañarse. A los pocos días de muerta, su hijita que desconocía el suceso, salió al jardín y contempló sentada en el borde del estanque, a su madre. Esta le dijo que avisara a la mujer del mayordomo. - "Hija mía, le dijo la mujer del mayordomo; Papantzin ya murió y la enterramos ayer. La mujer del mayordomo por dar gusto a la hijita real, accedió y partió con ella de la mano, hasta el estanque. Al avistar a la princesa se horrorizó y cayó desvanecida. Volvió en sí. Papatzin le dijo: - Id a Texcoco y suplicad de mi parte al Rey Netzahualpilli, mi deudo, que venga a verme
Llegó el mayordomo a Tlatelolco. - ¿Eres tú mi hermana, o quién eres? - Soy, Señor, vuestra hermana Papatzin a quienes antes de ayer enterraste. Estoy viva, porque así os importa. Se sentó el Rey y otros reyes tributarios y toda la nobleza azteca, que conmovida por el suceso, acudió con el espanto y el miedo religioso del momento. Papatzin con una grandilocuencia tranquila, comentó las luces y las sombras de la otra orilla. Los oráculos de la princesa muerta, caían como lluvias de plata, sobre una armadura repujada, que había que cincelar con las uronografías de una cábala sagrada, para hacer un guerrero inmortal... "Después que morí, o si no podéis asentir a que he muerto, después que un letargo me privó del movimiento y de los sentidos. Me hallé improvisadamente en una dilatada llanura, cuyos términos no alcanzaba a ver por ninguna parte. En medio de esta llanura, observé un camino que después se dividía en varías sendas, y en una parte de él corría un caudaloso río, cuyos raudales hacía un rumor espantoso. Y pensando echarme al agua para pasar a nado a la otra orilla, se me puso delante un hermoso joven de buena vestidura, vestido de hábito largo, blanco como la nieve, y resplandeciente como el sol, con esta señal en la frente, (y poniendo el dedo pulgar sobre el índice, formó la señal de la Cruz) y con alas formadas de vistosas plumas y tomándome la mano, me dijo: "Detente, que aún no es tiempo de pasar ese río. Dios te ama mucho aunque tú no lo conoces; y con esto me fue llevando por la orilla del río donde vi muchos cráneos y huesos de muertos, y oí unos gemidos tan lastimeros que movían a compasión. Volviendo después, los ojos a la corriente, vi río arriba, a unos grandes barcos y en ellos unos hombres de color y traje muy diferente al nuestro. Eran blancos, traían estandartes en las manos y capacetes en las cabezas. "Dios -me dijo entonces el joven- quiere que vivas para que seas testigo de las revoluciones de este reino". Los gemidos que escuchas de entre aquellos huesos, son de las almas de tus antepasados, que penan y penarán para siempre por sus delitos. Aquellos que ves venir en los barcos, son los que a fuerza de armas, se han de apoderar de este reino, y con ellos vendrá la noticia y conocimiento del verdadero Dios creador del cielo y de la tierra. Tú, luego que pase la guerra y se promulgue el lavatorio con que se borran los pecados, sé la primera en recibirlo, y guía con tu ejemplo a los de tu Nación. Dicho esto, desapareció el joven y yo me hallé restituída a la vida, me levanté del lugar en que yacía, removí la lápida que cerraba el sepulcro y salí al jardín en donde me hallaron los domésticos". ("Historia antigua de Méjico" Francisco Clavigero. Cap XI. Tomo II).

Anónimo dijo...

donde ocurrio la leyenda?????????????

Anónimo dijo...

esa yo ya la había escuchado JA. Esta padre de todos modos.